C/Escritora Ángeles López de Ayala nº7, Bloque 4 - 1ºB. 14005, Córdoba
Un abordaje integral y compasivo para superar los episodios de ansiedad intensa, que te permita retomar el control total de tu vida cotidiana.
Miedo al miedo.
Cuando la ansiedad pasa de ser una situación adaptativa y necesaria para afrontar las rutinas diarias a otra en la que la intensidad y la duración de los síntomas limitan la vida de la persona, entonces estamos hablando de un trastorno de ansiedad.
Si la aparición de un miedo intenso acompañado de palpitaciones, taquicardia, dificultad para respirar, dolor torácico, sensación de pérdida de control se hace presente, estamos ante una crisis de pánico en el que la intensidad de los síntomas nos lleva a creer que sufrimos un cuadro de extrema gravedad vital.
Reconocer estas señales es el primer paso para buscar la ayuda adecuada y profesional.
Una de las sensaciones más alarmantes, a menudo confundida con problemas cardíacos, que genera un ciclo de miedo constante.
Sensación de falta de aire o de ahogo inminente.
Escalofríos o sensaciones de calor repentinas.
Sacudidas musculares incontrolables.
La primera vez que la persona experimenta un cuadro de estas características, comienza a evitar situaciones que le puedan desembocar en otro episodio igual.
En muchas ocasiones, estas crisis de pánico vienen acompañadas de miedo intenso a encontrarse en situaciones en las que, en caso de sufrir otra crisis, pueda resultar difícil escapar de la situación o poder recibir ayuda, es decir agorafobia. Estas personas evitarán salir solos de casa, ir al cine, viajar en transporte público (tren, autobús, avión, etc.), ir a sitios donde haya mucha gente.
Su enfoque combina la Terapia Cognitivo-Conductual con tecnologías de neuromodulación para el manejo del pánico y la ansiedad, en un espacio de escucha segura y validación terapéutica.
Es importante la evaluación del primer episodio de pánico pues es el único que es inesperado. En los demás, el comportamiento de la persona tendrá mucho que ver, por tanto, el control de las crisis está bajo el mando del cliente, aunque, en principio, no tenga capacidad para observarlo debido al malestar que provocan sus síntomas.
Que el cliente conozca cómo funciona nuestro organismo antes, durante y tras una crisis de pánico es importante para establecer un clima de seguridad y confianza.
La terapia se estructurará en sesiones con la periodicidad adecuada para que la evolución de la persona sea la óptima.
Utilizamos metodologías validadas internacionalmente para garantizar un proceso de recuperación sostenible y profundo.
Entender qué le sucede a tu cuerpo y por qué reacciona así es fundamental para desactivar el miedo irracional.
Afrontamiento gradual y controlado de las situaciones o sensaciones que disparan el pánico, recuperando la autonomía.
Identificar y modificar los patrones de pensamiento catastróficos que alimentan la crisis de ansiedad.
Herramientas de mantenimiento para asegurar que los resultados perduren en el tiempo ante futuros estresores.
No dejes que el miedo decida por ti. Empieza hoy tu camino hacia una vida libre de ataques de pánico.