C/Escritora Ángeles López de Ayala nº7, Bloque 4 - 1ºB. 14005, Córdoba
Entrenar la mente es tan crucial como entrenar el cuerpo: aplicamos neurociencia y psicología clínica para llevar el potencial del deportista a su máxima expresión, reduciendo el estrés y optimizando la toma de decisiones bajo presión.
Para un deportista, la psicología es innecesaria. Para uno de alto rendimiento, la psicología sería conveniente, pero para uno de élite, la psicología será imprescindible.
La psicología es una disciplina de reciente incorporación al campo del deporte, pero que está demostrando gran utilidad, eficacia y resultados en deportistas que la hacen parte de su entrenamiento. Ya no resulta extraño escuchar en entrevistas a deportistas de competición agradecer a su psicólog@ por la consecución de sus logros. Los clubes, equipos y entidades deportivas de alto nivel trabajan con psicólogos especializados en deporte para así conseguir potenciar el rendimiento de sus atletas.
Cada vez se duda menos que para alcanzar alto rendimiento en una práctica deportiva, la fortaleza mental, la concentración, identificación de señales corporales, manejo del estrés, gestión del miedo a fracasar, son de mayor importancia para poder plasmar en una competición, el esfuerzo realizado durante los entrenamientos.
Integramos las variables psicológicas que influyen en el desempeño para alcanzar el estado de ‘flujo’ competitivo.
Técnicas de enfoque selectivo para mantener la atención en los estímulos relevantes durante la competición.
Gestión de la ansiedad pre-competitiva y regulación emocional ante el error o la derrota.
Fortalecimiento de la autoeficacia y el diálogo interno positivo para una ejecución técnica sólida.
La parte mental vendría a ser el cuarto soporte que sostendría y daría estabilidad, sumándose a la parte física, la técnica y la estratégica; no obstante, en la mayoría de los casos no llega a trabajarse proporcionalmente a la importancia que tiene.
Al igual que el desarrollo de la carrera de un deportista se divide en etapas que hará que alcance la evolución marcada y deseada por su equipo técnico (entrenador, preparador físico, médico, fisioterapeuta, etc.), la parte psicológica sigue un camino similar en la que irá adquiriendo habilidades somáticas, fisiológicas, conductuales, cognitivas y emocionales.
No se debe relacionar la preparación psicológica solo con la de un profesional rodeado de deportistas que los anima con frases motivacionales o los “arregla” cuando están “rotos”. Una buena preparación psicológica es un proceso extenso, riguroso y complejo que necesita de los recursos materiales, temporales y personales adecuados para evaluar e intervenir, obteniendo el beneficio que distingue a un deportista de otro de alto rendimiento.
Las buenas relaciones se basan en la confianza, el respeto y el trabajo mutuo que es la que deben de construir el psicólogo y el deportista para abarcar situaciones, desde una competición a una lesión grave o la retirada por la finalización de su carrera deportiva.
Entrenamiento cerebral en tiempo real para optimizar las ondas cerebrales asociadas al foco y la calma.
Creación de mapas mentales de éxito para automatizar respuestas técnicas y reducir la ansiedad.
Monitorización de respuestas fisiológicas para aprender a controlar la frecuencia cardíaca bajo presión.
Ya seas un deportista amateur buscando mejorar o un profesional apuntando al podio, nuestra preparación mental marcará la diferencia.